Amistad




En aquellos tiempos, todas las semanas, Daniel y yo recorríamos rutas representando a Goodyear. Con funciones distintas, cada uno viajaba en un auto diferente. A pesar de ello, convocados por la entrañable amistad que nos unía, casi siempre nos juntábamos en alguna localidad en la que se cruzaban nuestros caminos. Eran tiempos en los cuales la angustia merodeaba en las esquinas: atrapando los sueños, desapareciendo a la esperanza. Cenando en el restaurante de alguna de las ciudades en la que coincidíamos, mientras soñábamos proyectos, él me mostraba sus últimos poemas. Eran encuentros en los cuales celebrábamos la amistad. En esa celebración él hablaba nostalgiosamente de sus amigos músicos y poetas, así resultaba que de repente, imaginariamente, Cesar, Hamlet o Armando, se sentaban a nuestra mesa y la poblaban de poemas. Pasados los años, al influjo de alguna circunstancia que mueve la nostalgia me llega algún eco de aquellos encuentros y lo refugio en un relato.

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