11 de junio de 2018: Segunda etapa, de San Sebastián a Zarautz

 

Amaneció con el sol amenazado por un ejército de nubes que anunciaban segura tormenta. Afirmados en lo exitosa que había sido la primera etapa iniciamos con gran entusiasmo la marcha de salida de San Sebastian, bordeando ese despliegue de belleza que es la playa de la Concha. Por un hermoso paseo llegamos hasta el desafío del día: subir el Monte Igueldo. Aquí se nos presentó la primera gran tentación del camino: subir el monte por el funicular. Más allá de que debe ser un hermoso recorrido (lo dejamos para un regreso a Donostia que nos prometimos) y, como luego haríamos frente a cada tentadora oferta de suavizar la dureza de alguna subida, acometimos la subida, no nos arrepentimos, es una hermosa experiencia. En Igueldo, frente a su casa, un peregrino tiene dispuesta una mesa con botellas de agua y un sello, que aprovechamos para sellar nuestras credenciales. La subida al Igueldo es muy fuerte y en zigzag, pero no muy larga. Cuando llegamos al final apareció una compañera que durante muchas etapas del camino nos acompañaría: la lluvia. Preparados para la ocasión nos pusimos las capas que nos protegerían, a nosotros y a las mochilas. Anduvimos entre caseríos y senderos, Sara, que entiende de flores, comenzó a maravillarse con la belleza de las hortensias.

Continuamos por un camino de tierra que de a ratos se hacía angosto y seguimos subiendo hasta llegar a la linda ermita de San Martín de Tours andando también por un muy lindo camino medieval de piedra. De ahí empezamos a bajar hasta el pueblo de Orio. Ya hacía rato que la lluvia había arreciado y no mostraba intenciones de cesar en su empeño. Nosotros, a sabiendas de que marcharía junto a nosotros muchos de los kilómetros hasta Santiago, con canciones, creación de personajes y desafíos en el barro decidimos transformarla en amiga nuestra. Así, bajo la intensidad de nuestra nueva amiga, llegamos a la hermosa villa marinera que es Orio. En un bar frente a la ría, liberados de nuestras capas y del peso de las mochilas, repusimos fuerzas con un café con leche y unos bocadillos (sándwiches) de jamón que degustamos entre selfies y risas por lo que estábamos disfrutando en esta aventura tan largamente planeada y anhelada.

Con nuevas energías cruzamos el único puente sobre la ría y emprendimos los seis kilómetros que nos faltaban hasta la meta de ese día: Zarautz. La lluvia parecía decidida a llevarnos de la mano hasta ese lugar. En medio de viñedos de txacoli, ese delicioso vino vasco, recorrimos tres kilómetros en fuerte subida hasta un espacio para peregrinos. A esa altura, con varias horas de caminata, nos resultaba de entusiasmo saber que estábamos a unos tres kilómetros de Zarautz. Y hacia allí fuimos bajando con unas hermosas vistas de Zarautz y más atrás Getaria.

El cielo de Zarautz, en un claro gesto de hospitalidad vasca, le abrió paso al sol quien nos dio la bienvenida. Así, felices, entramos a ese fantástico pueblo. Pero este final de la segunda etapa contenía algo más que la alegría de haberla superado. Como sucedería después también en otros lugares, allí celebraríamos la ceremonia de la amistad ya que nos encontraríamos con Luisma, ese amigo con quien años atrás compartimos una pagina de escritores y que luego conocí personalmente en las presentaciones de mis libros en Deba. Una vez acomodados nos encontramos con él y su esposa Aran y compartimos un delicioso rato entre conversaciones y anécdotas de nuestras vidas. Uno de esos momentos que se atesoran en el lugar de los buenos recuerdos. Luisma, que en sus primeros años vivió en Argentina, en Rosario y San Jorge, un lindo pueblo santafecino, está escribiendo un libro sobre su niñez en este lugar. Desde el sitio de la amistad lo intimamos a que lo termine diciéndole que queremos ser sus editores, sabiendo que con esto estábamos sembrando la posibilidad de un regreso nuestro a las hospitalarias playas de su amistad y de Zarautz.

Finalizado un día lleno de emociones nos fuimos a descansar, felices por una nueva etapa superada sin problemas y con el alivio que la siguiente sería más corta ya que por la variante costera que pasa por Getaría solo iríamos hasta Zumaia.

 

Continuará en: Tercera etapa, de Zarautz a Zumaia.

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