15 de junio de 2018: Sexta etapa, de Etxeberría a Gernika

 

 

Conveníamos con Sara, mientras conversábamos durante el desayuno en Etxeberría, que cada una de las etapas que llevábamos recorridas había estado poblada de personajes, paisajes y situaciones dominantes. Esta no iba a ser la excepción.

Iniciamos la marcha y luego de haber andado poco más de un kilómetro cruzamos un puente sobre un río y nos metimos en una bellísima senda boscosa, nos sentíamos muy felices, era como estar metidos en las páginas de un cuento y por momentos filmábamos divertidos videos. Así llegamos a un pequeñísimo poblado llamado Iruzubieta. Enseguida el itinerario nos regaló otro bosque, lo atravesamos con el río a nuestro lado, acompañando nuestra marcha, Finalmente lo cruzamos y avanzamos por una pista que nos llevó hasta Bolibar. Este pueblo se convirtió en uno de los personajes de los que hablábamos, es un pueblo encantador, cargado de magia, con casas de piedra cuyos frentes están adornados con flores coloridas, volvimos a tener la sensación de estar en un libro de cuentos. Pero Bolibar, además, tenía un ingrediente muy especial, mientras lo cruzábamos venía a mi mente la imagen del árbol genealógico familiar que hiciera mi tío Ángel, en el que Bolibar aparece repetidamente como el lugar de muchos de mis antepasados vascos, remontándose hasta el año 1600. Era una curiosa sensación la que me provocaba pisar ese suelo, mi imaginación se ponía con el oído atento para escuchar algún eco de antiguas voces familiares.

Salimos de Bolibar y de nuevo entramos en un sendero boscoso, enseguida llegamos al Monasterio de Zenarruza, un sitio histórico de gran antiguedad, luego nos enfrentamos a una durísima subida que a nuestro cálculo fue de por lo menos trescientos metros, en la etapa anterior habiamos ideado una estrategia de pasos lentos para no cansarnos tanto y poder sostener la marcha, pero igualmente la exigencia de esta trepada nos hacía detenernos a cada rato, la misma también se inscribió en la galería de personajes de la jornada. Por suerte llegó la bajada, que nos llevó a pasar por un caserío, enseguida tomamos un sendero con un  fuertísimo descenso que nos llevó hasta otra carretera local que seguimos hasta llegar a Munitibar, pequeño y simpático pueblito donde nos detuvimos a almorzar y a descansar un rato.

Después del descanso salimos de Munitibar cruzamos un río y tomamos una calle en subida, que después siguió en una ruta. A poco de andar pasamos por una ermita de Santiago, muy antigua. Proseguimos en una bajada y después nos metimos por un sendero cerca de un arroyo que tuvimos que cruzar dos veces para continuar después por otro sendero boscoso. 

Después subimos por pavimento hasta una ermita. Desde acá, el camino corre por unas  pistas enmarcadas en un entorno rural, con varios caseríos. Para rematar esto desembocó en una dura subida que, por acumulación, se hizo sentir fuerte. Y el remate, para finalmente llegar a Gernika, fue otra importante bajada que nos obligó a tomarla con mucha calma en beneficio de nuestras rodillas.

Llegamos finalmente a Gernika y entramos a la ciudad cruzando un barrio, revisamos cuantos kilómetros habiamos recorrido y el contador nos acusó treinta y un kilómetros, aunque no nos hubiera entregado esa cifra, nuestro cansancio habría hecho que sospecháramos que habían sido un montón: el momento de la partida estaba once horas atrás. Cuando llegamos a la pensión descubrimos que faltaba una hora para que abriera. Cargados de una energía inercial decidimos visitar el museo donde esta el árbol. Valió la pena la visita y ese lugar y su historia se constituyó en otro de los personajes dominantes de la etapa.

En busca del merecido remanso de una ducha con agua tibia fuimos a la pensión. Luego de ello salimos a cenar, la lluvia había regresado. El cierre del día, junto a la cena, fue el partido entre España y Portugal por el mundial.

Regresamos a la pensión, y el cansancio, la copa de vino de la cena sumado al sonido de la lluvia en la ventana hicieron que nos durmiéramos de inmediato. El descanso era más que necesario, la etapa del día siguiente se presentaba también como exigente.

 

Continuará en : Séptima etapa, de Genika a Lezama...

 

 

 

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