2 de julio de 2018: Etapa veintitrés, de Nueva de Llanes a Ribadesella

 

Después de la lluvia torrencial de la noche amaneció un día soleado y templado, como la etapa sería de apenas doce kilómetros nos levantamos más tarde que lo habitual. Disfrutamos de un abundante desayuno en la terraza del hospedaje, con vistas al pueblo. Una vez listos nos cargamos las mochilas, bajamos a la villa y por la carretera que la cruza la abandonamos, en ese recorrido pasamos un puente sobre el río Nueva. La vía del ferrocarril estuvo presente a lo largo de esta etapa y  la cruzamos más de una vez

Luego de un rato de andar cruzamos un pueblo y después tomamos por un sendero de tierra en subida que nos llevó a una iglesia sobre la colina con una linda vista. Por el mismo sendero bajamos hasta un camino de asfalto donde la vía quedó a nuestro lado. Más adelante llegamos a un muy lindo puente medieval por el que cruzamos un río que vimos se llamaba Guadamia, enseguida  pasamos por un caserío. Ahí cruzamos la vía que nos acompaño a nuestro lado hasta que al poco andar la volvimos a cruzar. Después anduvimos por camino de tierra con pocos desniveles hasta que otra vez tropezamos con la vía a la que volvimos a cruzar. Pasamos al lado de una cancha de futbol y mas tarde, por ruta, entramos a Ribadesella pasando por la estación de ferrocarril. Las vías del tren nos habían acompañado toda la etapa. Antes de dirigirnos al hospedaje nos comimos el clásico pincho del mediodía.

Ribadesella es una preciosa villa marinera dividida en dos por el río Sella, con playas cercanas. Por la tarde salimos a recorrerla, su puerto es muy bonito y como la mayoría de los pueblos por los que pasamos recorrer sus calles tiene un particular encanto. En su recorrido nos premiamos con un buen helado y más tarde nos fuimos a cenar. El mundial ya andaba por los octavos de final y nosotros celebramos la remontada de Bélgica frente a Japón.

Ya en el hospedaje revisamos el plano de la etapa del día siguiente y vimos que superaba en uno los veinte kilómetros, que tenía alguna que otra pendiente y el pronóstico anunciaba un día soleado y cálido así que decidimos salir temprano. Poco antes de dormirnos, cuestionando al pronóstico meteorológico, comenzó a llover fuertemente.

 

Continuará en: Etapa veinticuatro, de Ribadesella a Colunga

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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