9 de julio: Etapa treinta, de Cudillero a Novellana

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

 

 

 

Con una hermosa mañana iniciamos la salida de Cudillero, haríamos una etapa corta de tan solo catorce kilómetros, nos llevábamos la increíble belleza de esa villa pesquera y en un intento de retenerla aún más seguíamos sacando fotos. Mientras filmábamos el habitual video de la salida reparábamos que cumplíamos un mes de camino, nos sentimos muy felices por ello y a esa altura ya no nos cabía duda de que en quince días estaríamos entrando a la Plaza del Obradoiro.

La salida de Cudillero no era sencilla, una muyyyy larga subida por asfalto se nos ofrecía por delante y con gran entusiasmo la acometimos. En su transcurso nos encontramos con otros peregrinos, dos matrimonios de la zona de Valencia con quienes conversamos un rato. Finalizado el asfalto nos metimos por un hermoso sendero boscoso al lado del mar y pasamos junto a la playa La Concha de Artedo. Después llegamos a Soto de Luiña donde paramos a comer el habitual pincho, en la mesa de al lado estaban los matrimonios valencianos con quienes charlamos un rato largo. Nos dijeron que ellos estaban haciendo el camino por etapas anuales y que este año su recorrido terminaba en Ribadeo. Varias veces nos cruzaríamos con ellos después de este encuentro, iban a un ritmo parecido al nuestro y se alojaban en los mismos lugares.

Al retomar la marcha y frente a un hotel se nos presentó la opción de tomar por Ballota, la variante costera, cosa que hicimos, no nos arrepentimos de ello. Después de pasar por una ermita nos metimos por un sendero y atravesamos una fuerte subida y una bajada por la que cruzamos un arroyo haciendo equilibrio sobre las piedras. Este subir y bajar se denomina "ballota". Luego supimos que esta estaba en un lugar llamado Albuerne y que había sido solo un aperitivo de otras mucho más esforzadas que cruzaríamos al día siguiente. 

Finalmente desembocamos en nuestra conocida N632 para llegar a Novellana y alojarnos en El Fornón. Una vez acomodados salimos a dar una vueltita, no había mucho que ver ya que solo se veían unas casas y la iglesia. Nos volvimos a encontrar con los valencianos con quienes charlamos un momento y luego nos fuimos a cenar.

 

Continuará en: Etapa treinta y uno, de Novellana a Cadavedo (a pura ballota) 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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