19 de julio: Etapa cuarenta, de Villalba a Baamonde

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Al igual que otras, esta etapa tenía una característica que la diferenciaba ya que si bien el recorrido finalizaba en Baamonde no dormiríamos allí. En el análisis previo del camino y sus etapas descubrimos que a unos pocos kilómetros de Baamonde hay una casa rural llamada Bi Terra y viendo el entorno y la antigua edificación en la que funciona nos sedujo la idea de quedarnos allí. Como la misma esta equidistante a Baamonde, donde culmina esta etapa, y a A Roxica, donde empieza la siguiente, decidimos alojarnos dos noches en ese lugar. Para no trasgredir el espíritu peregrino salteando una etapa, sus dueños te van a buscar a Baamonde y al día siguiente te llevan de nuevo allí para que hagas el tramo completo, cuando llegás a A Roxica te van a buscar para regresarte a su casa. Al día siguiente te devuelven a A Roxica y continúas el camino. Un párrafo especial para sus dueños que son quienes te atienden: Nerea es una gallega encantadora y servicial y Javier un vasco de ley, excelente cocinero y con quien es un placer conversar, fue un lujo alojarnos allí y disfrutar de una comida excelente.

Yendo a la etapa la misma fue corta y muy placentera, con variaciones, senderos, caminos de tierra, corredoiras, casi nada de asfalto y con pocos desniveles. Nos sentíamos cargados de buena energía y con la excitación de saber que estábamos cada vez más cerca de la meta.

Poco cansados y habiendo disfrutado de la etapa y su paisaje llegamos a Baamonde y nos dirigimos al lugar donde a las 17 hs nos vendrían a buscar para llevarnos a Bi Terra. Ese sitio era el restaurante Galicia y decidimos almorzar allí, muy rica comida y abundantes platos. Cuando hacíamos la sobremesa su dueño se acercó a preguntarnos que tal habíamos comido y entablamos conversación. Nos recomendó que visitáramos a pocos metros de allí el castaño milenario que tiene una capilla en su interior a la que su tío el escultor Victor Corral diera forma, también hay allí una iglesia y un calvario. Como todavía faltaba para que nos vinieran buscar fuimos a verlo, un lugar muy bonito y singular, al pie dejo el enlace a su historia.

Después de eso volvimos al restaurante y allí estuvimos charlando con dos peregrinas asturianas, de Oviedo, a las que volveríamos a encontrar a la llegada a Santiago, luego de haber presentado nuestras credenciales para obtener el certificado de haber hecho el camino. Ellas estaban alojadas en el albergue de Baamonde.

Finalmente Javier vino a buscarnos y nos llevó a su casa, cuando llegamos validamos haber tomado esa opción, el sitio y su entorno son encantadores. Nos acomodamos y luego nos sentamos en el parque, allí charlamos con dos matrimonios de Getafe y el hijo de uno de ellos que también estaban haciendo el camino. También los volveríamos a ver en el tramos que faltaba y coincidiríamos con ellos en Santiago, certificado en mano luego de presentar las credenciales. Después Nerea abrió el comedor y disfrutamos de unas exquisitas zamburriñas y un plato de bacalao para chuparse los dedos. Dejo también al pie el enlace a su página.

 

Continuará en : Etapa cuarenta y uno, de Baamonde a A Roxica

 

 

 

 


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

                       

                                                                                 

Please reload

Entradas recientes
Please reload

Todos los contenidos de esta página web están protegidos por Derechos de Autor.

© 2023 The Journalist. Proudly created with Wix.com

This site was designed with the
.com
website builder. Create your website today.
Start Now