El perseguidor de sueños


Jardiel, durante mucho tiempo, se dedicó a perseguir sueños. Concretó unos pocos, otros le resultaron inalcanzables. Hoy ya no busca.

Jardiel vive en una casa a orillas de un río. Tiene un pájaro tallado en madera por manos soñadoras: un hermoso cardenal rojo.

Jardiel habla con su cardenal rojo, este no le contesta, los pájaros tallados en madera por manos soñadoras no tienen permitido hablar con las personas humanas, por lo menos por ahora. Quizás algún día lo hagan.

Jardiel le cuenta acerca de sus sueños, de los que alcanzó y de los que no, no le importa que no le conteste, tal vez porque solo necesita que lo escuche.

Jardiel llevó una tarde al cardenal rojo a orillas del río y le habló de un sueño perdido. El cardenal rojo no le contestó, a Jardiel esto no le importó y siguió hablando.

Jardiel le habló a su cardenal rojo cada vez con más vehemencia, contándole que la noche anterior soñó que se reencontraba con su sueño perdido. En su entusiasmo, sin querer, empujó al pájaro y este cayó al río.

Jardiel se quedó inmóvil viendo como el cardenal rojo era llevado por la corriente. Se preguntó si realmente los pájaros tallados en madera por manos soñadoras no hablan con las personas humanas.

Pasado un momento, se metió en el río y comenzó a nadar corriente abajo: buscando su desembocadura en el mar de los sueños.

Entradas recientes