Encender la ilusión


Fue una tarde de otoño cuando se cruzó estimulante por la vereda de mi sensibilidad, yo buscaba un rastro de vida... un anhelo perdido. Así fue qué, dejándome llevar por su sugerente propuesta, me acerqué: su silueta insinuaba una métrica de emociones y su cielo cargaba un cúmulo de esperanzas. Cuando de sus recodos comenzó a brotar el sentimiento de sus versos, se iluminó mi búsqueda, la huella se hizo camino y aquello pendiente se tornó certeza. Una vez más, la poesía renovó sus votos y se volvió a encender la ilusión.

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