Los deseos de la fuente


Las calles de mi barrio y yo tenemos un parecido modo de andar, discurrimos circularmente visitando muchas veces las mismas orillas, como un río que regresa para acariciar nuevamente la costa, aun a sabiendas de que esta es solo la silueta de un recuerdo. Ellas exhiben como identidad el nombre de ciudades: algunas están conectadas con mi propia identidad, otras dejaron profundas huellas en mi ser al andarlas y están aquellas que las transito agendándolas en mi lista de ilusiones. Me gusta caminarlas siguiendo su caprichosa cartografía, divirtiéndonos juntos cada vez que inevitablemente llego al punto de partida, que es una fuente que habita en el cruce de varias de esas calles. Antes de iniciar la caminata me siento frente a esa fuente para que ella me pida sus deseos. A veces me pide que además de retratarla la saque de su inmovilidad, echándola a viajar vestida de palabras: para que deje huella en algún lugar.