Urgencias


Urgencias

(Recopilado en las estribaciones de un mostrador)


A Marcial le duelen antiguas cicatrices del alma, procura aliviarlas con el sonar de su bandoneón, pero se agota su intento en el último gemido del fuelle. Con fuerte agobio sale a la calle intentando disipar las brumas de su soledad; camina la tarde con urgencia de noche, lleva en su andar cadencia de barrio. En la esquina, una calesita soleada refleja su infancia, desde lejos, un sonido a conventillo le pone voz a su memoria. Un rumor de tranvía acompaña su paso, portan sus genes identidad de arrabal, ama amar y su amor perdido se llama percanta. Llega al boliche con promesa de tinto, se acerca a la barra con desembarco de penas y con voz ronca de afanes pide la bebida. Con ojos de anhelo recorre el lugar, con esperanza de percanta observa a la muchacha y con mirada cómplice brinda al aire. Ella, con respuesta de milonga, le devuelve el brindis. Con desencantos en flor comparten la charla, de fondo, con susurro de angustias, los acompaña un tango, mientras tanto, con generosa mansedumbre se entrega la botella. En una coincidencia de ausencias pactan el momento y con urgencia de vida se pierden en la noche.

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